Probiótico. Es una de las palabras más de moda en el mundo del bienestar: alimentos probióticos, bebidas probióticas, suplementos, etc. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la definición de probiótico es que son microorganismos vivos que, administrados en la cantidad adecuada, pueden tener numerosos beneficios para la salud.

¿QUÉ SON LOS ALIMENTOS PROBIÓTICOS?

Los alimentos probióticos son alimentos naturales que una vez fermentados contienen levaduras y bacterias vivas, que son beneficiosas para nuestro sistema digestivo. Contribuyen a mejorar la microbiota intestinal, entendiéndola como el conjunto de microorganismos vivos que residen en nuestro intestino y que influyen en en la nutrición, metabolismo e inmunidad.

BENEFICIOS DE LOS ALIMENTOS FERMENTADOS

Los probióticos residen en nuestro tracto digestivo y tienen funciones tan importantes como la digestión, la absorción de nutrientes o la salud inmunológica.  Además, entre otros, pueden ser claves para:

  • Reducir los niveles de colesterol
  • Combatir alergias
  • Incrementar la energía por la producción de vitamina B12
  • Aumentar la salud respiratoria
  • Mejorar la piel
  • Ayudar a perder peso
  • Luchar contra la depresión

Hay una manera fácil de conseguirlos. En suplementos, sí; pero la buena noticia es que muchos están en alimentos probióticos que consumes habitualmente.

ESTA ES LA LISTA DE LOS ALIMENTOS PROBIÓTICOS FERMENTADOS NATURALES QUE MÁS RECOMIENDAN LOS EXPERTOS

  1. Yogur. El más popular, está hecho con leche de vaca, cabra u oveja, y es un básico en todas las neveras. Sus efectos saludables son mayores si proviene de animales de pasto.
  2. Kéfir. Si tomas yogur, seguro que te gustará su primo. También es un lácteo fermentado. Tiene un sabor ligeramente ácido, más bacterias que el yogur y menos lactosa que éste. Con cepas diferentes al de leche, también puede elaborarse con agua y saborizarse con frutas, hierbas o especias para obtener una bebida gaseosa que adoran los veganos. Ambas variedades son ricas en ácido láctico
  3. Kombucha. Originario de Ásia, este alimento probiótico es un que ha fermentado con la colaboración de una colonia simbiótica de bacterias y levaduras, Symbiotic Culture of Bacteria and Yeast(SCOBY). El resultado es una bebida entre dulce y avinagrada con una suave burbuja natural. Es la bebida probiótica con más diversidad. Es muy importante que se haya elaborado siguiendo el método tradicional, sin pasteurizar, como la que elaboramos en Kombutxa de Mūn Ferments en 8 deliciosas variedades. Aquí te explicamos cómo y cuándo beber kombucha. KOMBUCHA KOMBUTXA FERMENTADO PROBIÓTICO FERMENTADO
  4. Chucrut. Para amantes de lo crujiente. Se elabora con col fermentada, a la que se pueden añadir otras verduras como zanahoria, nabo o rábano, y algunas especias. Tiene bacterias naturales que producen ácido láctico, como el Lactobacillus.
  5. Kimchi. La sabrosa versión coreana del chucrut, nace al hacer fermentar col china, con sal y salsa de pescado, que se mezcla con especias y alimentos picantes como los rábanos, el ajo o el jengibre. Pruébalo como acompañamiento.
  6. Queso crudo. De leche de cabra, de oveja o de vaca -si es en formato fresco-, es particularmente rico en probióticos Thermophillus, Bifudus, Bulgaricus y Acidophilus.
  7. Leche cruda.La más fácil de encontrar es la de vaca, pero búscala también de cabra u oveja.
  8. Vinagre de manzana. Con un sabor más suave que el de vino, ayuda a controlar la presión arterial y reduce los niveles colesterol. Asimismo, mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a perder peso. Estudios clínicos lo relacionan con una mejora de los pacientes con diabetes.
  9. Encurtidos. Sencillos de elaborar y un clásico en todas las, son una fuente estupenda de probióticos. Pepinillos, cebolletas, zanahorias, coliflor, nabos, rabanitos… No confundir con los que se elaboran añadiendo vinagre.
    Encurtidos fermentados o pickles
  10. Aceitunas. Este magnifico aperitivo de fama mundial ¡también es un alimento probiótico! Es muy importante que sean ecológicas y que no contengan benzoato de sodio, un aditivo que le restaría propiedades.
  11. Tempeh. Nació en Indonesia pero su consumo se ha extendido por todo el mundo, sobretodo como sustituto de la carne. Se consigue por la fermentación de la soja. Puede consumirse crudo y también admite distintos tipos de cocción.
  12. Miso. Presente en muchas recetas tradicionales japonesas, se elabora a partir de la fermentación de soja, cebada o arroz integral con koji, un hongo. Su versión más famosa es en sopa. En la cocina macrobiótica se usa como regulador digestivo.
  13. Natto. También es muy popular en Japón y también nace de la fermentación de la soja. Contiene el poderoso Bacillus subtilis, que según se ha demostrado, refuerza el sistema inmune, apoya la salud cardiovascular y mejora la digestión de la vitamina K2. También contiene nattoquinasa, una enzima antiinflamatoria que previene la coagulación de la sangre y está cargada de proteínas.
  14. Suero de mantequilla. Este fermentado que se elabora con el líquido que se produce al batir la mantequilla. Es muy popular en la India, Nepal y Pakistán.
  15. Kvass. Es una bebida fermentada común en la Europa del Este. Tradicionalmente, se elaboraba fermentando centeno o cebada. Más recientemente, se han ido incorporado frutas y remolacha. Sus probióticos son de la familia de los Lactobacilus. Entre otros, desintoxica la sangre y el hígado.
  16. Microalgas. Espirulina, kombu, chlorella…. Cargadas de Lactobacilus y Bifidobacterias, son protagonistas de cada vez más platos de cocina.
  17. Chocolate negro. Por sí sólo no contiene probióticos. La buena noticia es que las investigaciones sugieren que facilita que éstos sobrevivan en el tracto digestivo, lleguen al colon y ayuden a digerir y absorber nutrientes.
  18. Pan con masa madre. Además de delicioso, el pan que se hace a partir de masa madre o sourdough, también es un alimento probiótico. Durante la fermentación, las bacterias descomponen los carbohidratos. Además, aunque durante la cocción los microorganismos perecen, el resultado es un alimento predigerido por las levaduras y, por tanto, más digestivo.

Tipos de bacterias saludables

Ten en cuenta que los tipos de bacterias saludables que necesita tu cuerpo pertenecen a 7 familias:

Lactobacillus acidophilus

Lactobacillus bulgarius

Lactobacillus reuteri

Streptococcus thermophilus

Saccharomyces boulardii

Bifidobacterium bifidum

Bacillus subtilis

Es muy importante variar los fermentados que tomas. A mayor diversidad, más cepas probióticas entrarán en tu organismo y más salud tendrás.

Así pues, feliz variedad y buena dieta. Nunca es tarde para empezar a descubrir estos alimentos probióticos y añadir sabores y texturas en tus platos y vasos. Tu salud te lo agradecerá.