¿Es seguro consumir kombucha durante la gestación?

¿La kombucha es una bebida adecuada para una madre lactante?

¿La bebida fermentada de moda es apta y segura para todos? ¿Hay circunstancias vitales que desaconsejan el consumo de kombucha? ¿Son compatibles kombucha y embarazo? ¿Y kombucha y lactancia? Esto es lo que debes tener en cuenta:

kombucha y embarazo kombucha y lactancia

La llegada de un bebé es sinónimo de alegría, pero también abre el cajón gigante de las dudas. Cuidarse es primordial y la alimentación ocupa buena parte de las preocupaciones de las futuras familias. Muchas veces nos escribís preguntando si la kombucha puede formar parte de esta época vital. La respuesta es menos sencilla de lo que inicialmente parece.

Si bien este té fermentado supone un aporte increíble de probióticos, ácidos orgánicos, enzimas y minerales beneficiosos para el organismo, lo que la convierten en una bebida ideal para substituir refrescos azucarados o edulcorados artificialmente, hay algunos aspectos que la potencial consumidora de kombucha debe tener en cuenta si se plantea beber kombucha.

Vamos por partes. Para determinar si es o no apta para estas etapas tan importantes de la vida de una mujer, se deben tener en cuenta, justamente, las 3 propiedades más importantes de esta bebida. La kombucha es eminentemente probiótica, ya que contiene organismos vivos. Además, esta bebida es digestiva, también por los probióticos que tiene y por las enzimas, ambos naturalmente generados. Y finalmente, la kombucha es muy desintoxicante, gracias a los ácidos orgánicos que se generan durante el proceso de fermentación.

Lo más importante es tener en cuenta estos 5 puntos fundamentales que debes valorar antes de consumir kombucha estando embarazada y si estás dando el pecho a tu bebé.

  1. La kombucha se elabora haciendo fermentar té. El té contiene teína, pero el producto final, después del proceso de fermentación, apenas contiene teína. Esta es prácticamente residual. De hecho, los cálculos apuntan que para consumir la misma cantidad de teína que la que contiene un café espresso, tendríamos que consumir nada más ni nada menos que 100 litros de kombucha.
  2. La kombucha, para ser auténtica y conservar todas sus propiedades, no debe estar pasteurizada. Teniendo en cuenta que los profesionales sanitarios no aconsejan consumir alimentos que no hayan sido pasteurizados durante la gestación y la lactancia, una kombucha elaborada sin seguir estrictamente las normas de seguridad e higiene, no sería apta para el consumo de una embarazada o madre lactante. Kombutxa cumple rigurosamente, durante todo el proceso, la normativa vigente para asegurarse de hacer una bebida segura.
  3. Durante la fermentación del té, y de manera natural, se produce una cantidad mínima de alcohol en la bebida. No todas las kombuchas tienen el mismo porcentaje de alcohol. En el caso de Kombutxa, las 9 variedades contienen menos del 1,2%, por lo que es considerada en la categoría de bebidas analcohólicas.
  4. Para llevar una alimentación lo más limpia, natural y saludable posible, las bebidas que se consuman tienen que respetar el principio de menos es más. Pocos ingredientes, todos conocidos, todos naturales, la mínima cantidad de azúcar posible y sin pesticidas (con ingredientes ecológicos). Kombutxa satisface todos estos requisitos y, además, es la kombucha artesana con menos azúcar residual del mercado europeo.
  5. Finalmente, lo más importante, según nuestro punto de vista, es que no debe menospreciarse el poder de desintoxicación que tiene la kombucha. Una futura madre o una madre que da de lactar a su bebé debe saber que todos los tóxicos que se removerán en su organismo (alimentación, ambientales, medicinas, metales pesados, disruptores endocrinos…) con el consumo de kombucha pueden ir a su torrente sanguíneo y, de allí, indirectamente al feto o a la leche que el bebé consume a través de su pecho. Si la madre ya tomaba antes del embarazo kombucha, muy probablemente el proceso de eliminación ya lo habrá llevado a cabo y, en este caso, sí que podemos recomendar que siga consumiendo. Si no ha sido así, mejor que consulte con el profesional de la salud de su confianza, que conocerá su salud de base, para poder decidir.

La decisión, una vez puesta toda la información en la mesa, es de cada potencial consumidora.