El síndrome de Gilbert – Meulengracht es una enfermedad autosómica que cursa con hiperbilirrubinemia no conjugada en ausencia de enfermedad hepatocelular o hemólisis. En estos pacientes la actividad de uridina difosfato-glucoronil transferasa se reduce un 30% de lo normal. (1) lo que se traduce en hiperbilirrubinemia indirecta elevada. Afecta entre 4 a 16 por ciento de la población, y es durante la adolescencia en donde hay un aumento de esteroides sexuales que afecta el metabolismo de la bilirrubina, el momento en que aparece habitualmente (2).

Figura 1. Prevalencia geográfica de la hiperbilirrubinemia benigna

Existen genotipos (personas con expresiones genéticas alteradas) que cursan con una disminución de actividad de un enzima, la UGT1A1, (disminución de entre un 10 a 35%) esta enzima, es la necesaria para conjugar el ácido glucorónico con la bilirrubina para que pueda ser hidrosoluble y así pueda ser excretada por la bilis al intestino. (2)

Caracterización del Síndrome de Gilbert

El síndrome de Gilbert – Meulengracht se caracteriza por la incorrecta eliminación de la bilirrubina debido a la ineficacia del organismo de poder expulsarla a través del ácido biliar correctamente conjugado. La consecuencia más visible de esta acumulación de bilirubina en sangre, es la adquisición de un tono amarillento en la piel. Otra consecuencia no tan visible tiene que ver con las hormonas como los estrógenos que no se podrán eliminar correctamente y de igual manera muchos medicamentos como antiretrovirales ( Atazanavir, Indinavir..), paracetamol intravenoso, Irinotecán o tobultamida entre otros pueden producir toxicidad al no ser eliminados correctamente. Pero existen además otras consecuencias poco visibles; después de que la bilirrubina en sangre ayude a degradar los glóbulos rojos desgastados, viaja a la vesícula biliar para poder formar parte de los procesos de digestión de los lípidos actuando a la vez, como un agente de eliminación de residuos (como los medicamentos o la bilirrubina oxidada) que serán excretados al intestino. En definitiva, falla el proceso hepático llamado glucoronización. Si los conductos biliares están inflamados, no es posible una buena digestión y mucho menos una correcta gestión de residuos, produciendo males digestiones y mayor toxicidad en sangre, pudiendo producir mayor facilidad de padecer enfermedades del sistema circulatorio, inflamatorias y/u oxidativas. Si no se produce suficiente bilis, se producirá una mala digestión de las grasas por encima de todo, ya que, se requiere de ácido biliar para que sean bien hidrolizadas para ser absorbidas, se generaran gases, inflamación de abdomen y alteración de la consistencia de las heces. Los niveles de bilirrubina en sangre, aumentarán por la tasa o nivel de catabolismo hemo, la absorción de bilirrubina del intestino, la excreción hepática y el transporte transepitelial de la sangre al intestino. (3) Los afectados por el síndrome de Gilbert tendrán mayor posibilidad de producir cálculos biliares (2), pero el síndrome de Gilbert también puede tener alguna ventaja, debido al poder antioxidante que le confieren los niveles en sangre de bilirrubina, menos incidencia de cardiopatía isquémica o diferentes tipos de cáncer como el de Hodgkin. (2,4,5).

Kombucha y Síndrome de Gilbert

El té de kombucha es una bebida fermentada, ligeramente ácida que se produce a partir de la fermentación de las hojas de té (Camellia sinensis) dando a lugar un compendio de bacterias acéticas que incluyen Acetobacter xylinum , A. xylinoides o Bacterium gluconicum y levaduras como Saccharomyces cerevisiae , S. ludwigii , Zygosaccharomyces bailii , Z. rouxii , Schizosaccharomyces pombe , Torulaspora delbrueckii , Brettanomyces bruxellensis , B. lambicus , B. custersii , Candida sp., OPichia membranaefaciens. (6) La bebida probiótica de kombucha, se puede elaborar, a partir de la fermentación de diferentes variedades de tés; verde (el más habitual), Oolong o negro.

scoby kombucha

Existen preparaciones con rooibos que mantienen las mismas propiedades que la bebida fermentada con los anteriores tés pero sin teína y con menor contenido de ácido acético y etanol (9), interesante para personas sensibles a la cafeína y con baja tolerancia al sabor ácido. No obstante, rooibos no es de la familia de la Camelia Sinensis y no contiene taninos, que son fundamentales para que se pueda producir kombucha un lote tras otro. También se han realizado fermentaciones con hojas de roble, viendo resultados en mayor capacidad antinflamatoria al reducir citocinas proinflamatorias Il-6 y TNF-alfa, disminuyendo el estrés oxidativo (10).

Contenido de ácido orgánico del té de kombucha preparado a partir de té verde, té oolong y té negro a los 15 días del proceso de fermentación.

La kombucha preparada a partir de té negro presentó valores más altos de contenido de ácido orgánico en términos de ácido glucurónico, glucónico, DSL, ascórbico, acético y succínico, en comparación con el té oolong y el té verde. El té verde en segundo lugar. Se encontró que el nivel más alto de contenido de ácido orgánico en el té de kombucha es el ácido glucónico. El ácido glucurónico presente en la kombucha se ha asociado con una serie de beneficios para el hígado. El ácido glucurónico juega un papel importante en la desintoxicación del hígado y en el proceso asociado con la excreción de productos químicos exógenos conocidos como glucuronidación. (6) Es precisamente por este motivo (la presencia de UPD-ácido glucorónico) que resulta un probiótico o simbiótico interesante para pacientes con síndrome de Gilbert. La bebida Kombucha puede tener efectos de limpieza biliar, concretamente de la vesícula biliar (7), beneficiando a posibles candidatos a sufrir colecistectomía en pacientes con riesgo genético o por mala epigenética.

El ácido UDP-glucurónico tiene tres funciones principales (8):

  1. Desintoxicación de sustancias venenosas mediante conjugación y posterior eliminación.
  2. Transporte de hormonas y otras sustancias importantes a través de la conjugación y posterior liberación en la ubicación objetivo, tejido, etc.
  3. Intermedio en la biosíntesis de ácido ascórbico (excepto en primates y cobayas).

El enemigo del ácido glucorónico o la glucoronización: La beta-glucuronidasa.

La beta-glucoronidasa es una enzima producida por bacterias intestinales como la E.coli y puede anular los efectos positivos de la glucoronización.(11) De esta forma, se reactivarían los tóxicos anulados por la glucoronización. Esto puede contribuir a la aparición de diferentes tipos de cáncer, como el de colón o los hormono dependientes de mama y próstata.(12,13)

Los niveles de Beta-glucoronidasa aumentan si:

  • Las grasas saturadas predominan en la dieta.(14)
  • Tienes sobrepeso (14)
  • Eres Hombre (14)
  • Eres veterano/ana (15)
  • Eres fumador (15)
  • Tienes el hígado inflamado o cáncer de colon.(16)

Para contrarrestar la beta-glucoronidasa:

Come una dieta basada en vegetales, como la calabaza, la calabaza, el calabacín, el pepino y la sandía, manzanas, peras, ciruelas, cerezas, melocotones, frambuesas y fresas) y las legumbres (guisantes y frijoles). ) (17) Sin embargo, otro estudio con 63 voluntarios encontró un aumento de esta enzima en una dieta enriquecida con crucíferas, cítricos y soja. (18) La bebida fermentada de Kombucha también ejerció reducción de esta enzima (19). La restricción calórica en monos y ratones también ha mejorado la disminución de la beta-glucoronidasa (20), aunque en Gilbert puede no sentar bien hacer ayunos largos, se puede ayunar en períodos de 12 horas en forma de ayuno intermitente y según mi experiencia clínica en algunos casos, se pueden aumentar las horas de ayuno si se ingiere kombucha durante el período desayuno, no superando las 16 horas de ayuno intermitente, es decir, un 16/8 (16 horas de ayuno y 8 horas de ingesta adecuada). (No se debe practicar ayunos largos sin la supervisión de un especialista)   Marc Vergés

Sobre el Autor:

Marc Vergés es graduado en Nutrición Humana, Fitoterapeuta y experto en suplementación, además de ser entrenador deportivo. Es autor de los libros Grasas buenas: Cuida tu salud con la nutrición evolutiva y Paleo dieta para deportistas: Guía para una alimentación evolutiva.

Bibliografía

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  2. Thoguluva Chandrasekar V, Síndrome de John S. Gilbert. [Actualizado el 11 de abril de 2019]. En: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2020 ene.
  3. Karl-Heinz Wagner, Ryan G. Shiels, Claudia Anna Lang, Nazlisadat Seyed Khoei y Andrew C. Bulmer (2018) Criterios de diagnóstico y contribuyentes al síndrome de Gilbert, Critical Reviews in Clinical Laboratory Sciences, 55:2, 129-139, DOI: 10.1080 / 10408363.2018.1428526
  4. Gorbunova O, Chernysheva E. [A NEW LOOK AT GILBERT SYNDROME (LITERATURE REVIEW)]. Georgian Med News. 2019 Nov;(296):75-81.
  5. Vítek L, Jirsa M, Brodanová M, Kalab M, Marecek Z, Danzig V, Novotný L, Kotal P. Gilbert syndrome and ischemic heart disease: a protective effect of elevated bilirubin levels. Atherosclerosis. 2002 Feb;160(2):449-56. DOI:10.1016/s0021-9150(01)00601-3
  6. Kaewkod T, Bovonsombut S, Tragoolpua Y. Eficacia de Kombucha obtenida de tés verde, oolong y negro en la inhibición de bacterias patógenas, antioxidación y toxicidad en la línea celular de cáncer colorrectal. Microorganismos . 2019; 7 (12): 700. Publicado el 14 de diciembre de 2019 doi: 10.3390 / microorganisms7120700.
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  10. Jessica Martínez Leal, Lucía Valenzuela Suárez, Rasu Jayabalan, Joselina Huerta Oros y Anayansi Escalante-Aburto (2018) Una revisión sobre los beneficios para la salud de los compuestos nutricionales y metabolitos de kombucha, CyTA – Journal of Food, 16: 1, 390-399, DOI: 10.1080 / 19476337.2017.1410499
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